jueves, 27 de febrero de 2014

Opinión

LO DE LA "PISTOLA DE AGUA" ES NOTICIA... LO QUE OCURRE A MENUDO EN LA GRADA EN PARTIDOS DE FORMACIÓN, POR LO VISTO NO

DESGRACIADAMENTE VIVIMOS EN UNA SOCIEDAD DONDE ESTÁ PERMITIDO LLEGAR AL PARTIDO DONDE JUEGA MI HIJ@ E INSULTAR Y CHILLAR IMPUNE Y GRATUÍTAMENTE AL ÁRBITRO

"Un árbitro para un partido infantil y avisa a la policía por el uso de una pistola de agua". Es el titular de una noticia que aparece hoy en el Diario de León y donde se explica que el colegiado de un partido de categoría infantil que se disputó en "El Hispánico" el domingo decidió pararlo porque había alguien con una pistola de agua y llamó a la Policía Nacional.

Según esta noticia, en cuanto se personaron los agentes el árbitro identificó a la persona quien se sorprendió por el revuelo montado ya que, bajo su versión, lo único que estaba haciendo era jugar disparando agua a los compañeros de equipo de su sobrino que estaba en el banquillo. La policía se fue sin necesidad de llevar a cabo ninguna actuación y el partido continuó después de estar media hora parado.

Habría que conocer la versión de todo el mundo o qué se le pasó por la cabeza al colegiado al tomar una decisión drástica como esa. Si es así, uno que escribe no la justifica en absoluto pero sí que me entristece que salga una noticia como ésta que no deja de ser una anécdota y más que los padres, club o quien fuese hayan ido a contarlo al periódico de turno. Empezaremos también nosotros entonces a desenmascarar partido tras partido a aquellos padres o aficionados (sean del equipo que sea porque pocos están "libres de pecado") que van a los partidos a desahogarse e increpar al árbitro a gritos, levántándose, gesticulando y que parecen poseídos por el demonio.

Eso sí que es lo que me parece más importante e intolerable en partidos de formación, pero cómo ese tipo de conductas ya están asumidas y "normalizadas" no son noticia. No nos olvidemos que hay árbitros que están empezando y también se equivocan, y hay que quitarse de la cabeza la idea de que si no pitan una falta que ha recibido mi hijo es que le quiere perjudicar intencionadamente. Así lo que van a conseguir algunos es espantar a gente que quiere empezar y nos lamentaremos luego que no hay árbitros.

¿VALE TODO EN LA GRADA EN UN PARTIDO DE FORMACIÓN?

En el pasado Torneo de Reyes de Baloncesto, José Manuel Beirán dio una interesante charla titulada: "Los padres también juegan", centrada en el rol que deben asumir éstos con respecto a su hijo que juega en un equipo, y cómo por querer protegerlo muchas veces se le puede perjudicar o incluso generar frustración.

Uno está acostumbrado a ir a partidos de base y sin querer caer en la generalización (por fortuna la mayoría de padres no son así) siente vergüenza de lo que ve. Grupo de padres que empiezan a gritar al árbitro, y dentro de ese grupo dos o tres "cabecillas" que son los que se levantan y chillan más que el resto con graves insultos en ocasiones.

Desgraciadamente estamos en una sociedad que todo vale y respecto a lo que le pase a los hijos están los padres que echan la culpa a todo lo que está alrededor. Lo vemos con respecto a los profesores que le tienen manía, no tienen ni idea, etc., mientras el niño realmente está feliz con dicho profesor. Donde decimos profesor también podemos decir entrenador.

Y si pasa con los educadores, ¿cómo no van a sufrir esta situación los árbitros que son el saco de boxeo que lleva todos los golpes? A su pobre hijo le están haciendo daño malvados árbitros que le quieren perjudicar y seguro que también son de los que piensan que en el colegio no le tratan bien o cuando se pierde y no se puede echar la culpa al árbitro cargan contra el entrenador que no tiene ni idea.

Siento vergüenza y asco cuando veo en una grada espectáculos de padres que se levantan, insultan gravemente y crispan el ambiente de un partido. Pero eso no es noticia. Y lo peor es que no se dan cuenta que al que más daño hacen es a su hijo, que en muchas ocasiones se avergüenza.

O a lo mejor es que estos padres simplemente tienen que pagar su frustración con alguien y lo hacen de la forma más fácil.

La pasada temporada llegamos a ver un partido donde una niña de 13 años tenía dos tiros libres sobre la bocina para ganar el partido y los padres del otro equipo no tuvieron ocurrencia que chillarle y proporcionarle graves insultos para intentar descentrarla. Acabó anotándolos, pero esta chica acabó llorando y atacada de los nervios... Como todo vale, los energúmenos salieron de rositas y eso no es noticiable.

Claro que en ese partido recibieron un flagrante atraco y la culpa de crispar el ambiente fue un árbitro de 16 años que pitó ese encuentro y que en el partido tuvo un fallo de reglamento. ¿No se puede equivocar? ¿Un árbitro que está empezando no se puede equivocar? ¿Hay que estar desde el minuto 1 chillando, voceando y protestando como energúmenos cualquier falta pitada a sus hij@s? ¿Realmente piensan que están protegiéndoles o lo que están logrando es que el partido se descontrole más y poner nervioso al árbitro que acaba de empezar y al que no se le tolera el fallo?

En ese partido, el equipo en cuestión acabó desquiciado, pero reforzado con el continuo mensaje de sus padres de que todo lo que estaba sucediendo era culpa del árbitro. Pero eso no es noticia. 

Eso ha sido lo más lamentable que he visto en un partido de formación en muchos años. Pero tampoco me ha gustado ver a aficionados que no saben distinguir lo que es un partido de nivel profesional con uno de formación y se comportan igual. Y eso lo he visto esta temporada.Tengamos un poco de sentido común, por favor, que estamos hablando de categorías de formación y hay que ser cuidadosos con los mensajes que se transmiten a nuestros niñ@s.

Quiero pensar que en algunas cosas se ha mejorado. Porque echo la vista atrás y me pongo de mala leche recordando incluso episodios de insultos racistas en partidos de formación al árbitro, pero "como era un cabrón y pitaba mal a nuestras hijas era poco lo que le llamábamos". ¿Es caso más noticiable lo de la pistolita de agua que una cosa así?

Mal está nuestra sociedad para que todas estas cosas se vean como normales. Y lo peor es que quienes lo más van a sufrir son los propios hijos en su futura vida adulta.Trasladarles que la culpa de lo que les pasa es siempre del resto no es un buen mensaje.

EL SENTIDO COMÚN ANTE TODO

Una de las medidas que he visto llevar a cabo a un árbitro es parar el partido y negarse a pitar hasta que no se fuese de la grada la persona que estaba insultando o increpando gravemente al árbitro... Incluso tener un comportamiento crispado por mucho que luego se diga que no ha insultado es un mensaje nefasto en un partido de formación.

También hay varios árbitros que paran el partido y recriminan su comportamiento a quien está en la grada soltando improperios. La respuesta de éste en general es "¡Dedícate a pitar que tú no puedes decirme nada a mí, que estoy en la grada!" Es decir, es la supuesta sensación de impunidad a éstos que se crecen en los pabellones y probablemente fuera sean unos cobardes.

Llegar a este punto yo creo que ayuda mucho en un partido crispado desde la grada, y generalmente lo suelen hacer árbitros con experiencia que saben cuándo lo deben hacer. Claro que ahí la respuesta que a veces da el club es peligrosa: "Fulano, como se cree más que el resto porque pita en liga LEB, EBA... es un chulo y un prepotente, fíjate lo que le ha dicho a ese padre. Por eso preferimos a un niño que esté empezando". ¿Lo prefieres porque es menos prepotente o porque piensas que se le puede influenciar más?

No. En los partidos de formación no se debe permitir que desde la grada se esté crispando los ánimos, porque al final todos los protagonistas que están en la pista acaban también crispados. Eso sí, lo de "parar el partido" no todo el mundo se atreve y en muchas ocasiones se aguanta más de la cuenta. 

Eso sí, la experiencia es un grado y lo mismo que decimos ésto, también hay que saber que ésta es una medida extrema que hay que saber cuándo usarla. En estos casos es el sentido común lo que debe prevalecer y tampoco queremos trasladar el mensaje de que un árbitro tenga barra libre para suspender el partido y que muchas veces no se puede estar tampoco pendiente de la grada y de cualquier "chorrada" o protesta.

Es decir, ¿están los ánimos lo suficientemente crispados? En ese caso sí, pero si no es así, no nos pasemos tampoco de sensibles.

Y por supuesto que lo de llamar a la policía es un recurso extremo en caso de que la integridad física de alguno de los que están en el partido corre peligro. Los agentes están para preservar la seguridad y no para otras cosas, y si se les llama para nimiedades se les va a hacer perder el tiempo y que tomen en serio una llamada de un árbitro en un futuro.

Hace unos días, me contaban el caso de un partido de fútbol que el árbitro llamó a la policía y cuando los agentes se personaron y le dijeron que el equipo local garantizaba su seguridad la respuesta de este colegiado fue: "Yo no temo por mi seguridad en absoluto, pero no me apetecía escuchar insultos". Por favor, no adoptemos una medida "extrema" sin haber agotado otras posibilidades.

Con ello, y concluyo, quiero decir que como árbitro hay que tener mesura suficiente para llevar a cabo una medida como ésta. Pero también digo que da mucha rabia ver que el colectivo arbitral sale a los medios por una noticia así y no por cosas más graves que pasan en un partido a menudo.

¿Vamos a tener que ir con la cámara a grabar lo que sucede en una grada y denunciarlo? Si lo de la pistolita es noticia, los comportamientos aberrantes en la grada lo son con más motivo.

Rubén Fernández Sánchez
(Responsable de "Bierzobásket")

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